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No te desesperes si Ómicron arruina tus vacaciones

Justo cuando estábamos empezando a pensar que por fin podíamos meternos en el agua, o subirnos a una pista de esquí, o irnos a cualquier otro lugar de vacaciones este diciembre sin miedo, llegó Ómicron.

Antes de que surgieran las noticias de la nueva variante del coronavirus, había estado practicando mi ritual de fin de año de ver a dónde podría irme de vacaciones.

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Curiosamente, parecía que finalmente era seguro reservar un viaje para ver a la familia en Australia sin tener que pasar la mayor parte de las vacaciones en cuarentena. Incluso el costo de un vuelo había caído de estratosférico a simplemente asombroso.

«Es increíble», le informé a mi pareja después de una sesión prolongada de exploración de sitios de viaje una noche. «Puedes viajar de Londres a Sidney y regresar por menos de 2 mil libras». Hace cinco meses, las tarifas eran hasta 10 veces ese precio, de ida.

Animados por noticias de viajes igualmente alentadoras, muchos de mis amigos también estaban haciendo planes para escaparse unos días. Algunos estaban desesperados por ver a parientes en ciudades lejanas. Otros solo querían escaparse del gris invierno londinense.

Todo esto aún podría suceder. O tal vez no. En el momento de escribir esto, el mundo todavía está en el limbo de Ómicron, esperando que los científicos digan si es probable que la variante nos devuelva a la implacable incertidumbre de 2020, o no. De cualquier manera, la idea de irte vacaciones se ha vuelto mucho más complicada. La buena noticia es que esto no es tan desastroso como podría parecer.

No hay forma de negar el hecho de que las vacaciones pueden hacernos sentir más satisfechos, felices y llenos de energía, especialmente mientras las estamos disfrutando. Pero no es necesario tomarte vacaciones largas, o ir al extranjero, para disfrutar de los beneficios de un descanso.

El efecto de unas vacaciones cortas es tan fuerte como el de unas más largas, según han demostrado algunos estudios, y tomar un descanso de menos de cinco días sigue siendo una forma poderosa de mejorar la salud y la felicidad. Además, no es necesario ir muy lejos.

«Hay mucha evidencia que sugiere que las vacaciones nacionales no son menos agradables que las vacaciones internacionales», dice el Dr. Ondrej Mitas, profesor titular de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Breda en los Países Bajos, que estudia la psicología de las experiencias de ocio. «Y las vacaciones en auto o en tren no son menos agradables que las vacaciones en avión».

También es tranquilizador considerar las razones por las que disfrutamos tanto de las vacaciones. Curiosamente, gran parte de la alegría llega incluso antes de empacar un cepillo de dientes.

El placer de anticipar un descanso es significativo y los estudios sugieren que comienza semanas o incluso meses antes de que comience un día festivo.

Una teoría dice que esto sucede porque ser cazadores-recolectores en el pasado nos ha dejado un deseo innato de vagar que puede satisfacerse parcialmente con la perspectiva de pasar una semana en las Islas Canarias.

Esta idea también podría explicar por qué la euforia posterior a las vacaciones se desvanece tan rápidamente, ya que hemos cumplido con nuestra necesidad de vagar y no tenemos la anticipación de otra oportunidad de hacerlo en el futuro.

Mitas lo expresa de manera ligeramente diferente. Somos «criaturas suaves y lentas», dice, y estamos programados para sobrevivir siendo más astutos que nuestro entorno.

Eso significa que «aspiramos» nuestro entorno en busca de información, como las aspiradoras. El impulso que nos hace revisar constantemente nuestros teléfonos en busca de nuevos mensajes está ligado al placer que obtenemos de viajar a un lugar nuevo y diferente. En otras palabras, una de las razones por las que nos gustan las vacaciones es porque estamos programados para disfrutar de la novedad.

Entonces, ¿cuál es el consejo de Mitas para aquellos cuyos planes de vacaciones en el extranjero han sido interrumpidos por Ómicron? Primero, hay que aceptar el golpe de perder la sensación de anticipación antes del viaje. Pero en segundo lugar, si las circunstancias aún lo permiten, no debes rendirte por completo. «¡Por favor, toma vacaciones!», dice. Sal de la casa.

Haz algo diferente, aunque sea solo por unos días.

Finalmente, vale la pena recordar que, por maravillosas que sean las vacaciones, tenemos la tendencia a exagerar su brillantez. Una vez de vuelta en el trabajo, el resplandor posterior al descanso se desvanece más rápido de lo que pensamos. Por lo general, desaparece en una semana y dura un máximo de dos semanas, incluso después de unas vacaciones muy relajantes, dicen los investigadores.

Entonces, si Ómicron termina arruinando por completo tus planes de vacaciones, todavía existe el consuelo, ciertamente pequeño, de que las vacaciones nunca te dejarán sintiéndote mejor durante tanto tiempo como pensabas.

 

Fuente: DF

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