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¿Cuál es el valor de los Juegos Olímpicos para el sector Turismo?

No hay duda de que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokio 2020 serán inolvidables. En primer lugar, por ser los de la pandemia del Covid-19 y, en segundo lugar, por ser los más caros de la historia de estos juegos.

Según cifras entregadas por el comité organizador, el costo de los JJ.OO. Tokio 2020, incluido el aplazamiento, significó un gasto de U$15.400 millones para Japón. Sin embargo, la decisión del Gobierno nipón de cerrar sus fronteras a los visitantes extranjeros en marzo y no permitirles a los nacionales asistir a las competencias en junio, significarían pérdidas que ascenderían a los U$23.000 millones por todos los ingresos no recibidos en visitas y gasto en los estadios.

Ante esta cruda realidad, cabe entonces preguntarse si los países que han sido anfitriones de los Juegos Olímpicos anteriormente han recuperado la totalidad de su inversión.

En el caso de Japón, financieramente tiene poco que ganar de esta celebración y mucho que perder. La tercera economía del mundo confiaba en el efecto olímpico para reactivar su economía, pero una nueva ola de contagios por coronavirus obligó a los organizadores a celebrar los Juegos sin público, dejando de percibir ingresos por la participación de auspiciadores, patrocinadores, transmisiones televisivas, delegaciones deportivas y la masiva llegada de turistas.

Estadísticamente, organizar unos Juegos Olímpicos rara vez resulta económicamente rentable para la sede que se los adjudica. Lo habitual es que no lo sea, pero ha habido excepciones en las que la rentabilidad ha superado la inversión. Así lo fueron los Juegos de Los Ángeles 1984, Barcelona 1992 y Londres 2012.

En el caso de Los Ángeles 1984, estos fueron rentables porque apenas hubo inversión en infraestructuras, pues se reutilizaron instalaciones de hasta 60 años de antigüedad; en los de Barcelona 1992 el impacto económico fue tres más de lo invertido, y gracias a esa cita deportiva se dinamizó el turismo y se remodeló la ciudad; y en los Juegos de Londres 2012 se invirtieron U$11.400 millones y la organización logró obtener U$15.000 millones.

Pero también ha habido situaciones en las que celebrar los JJ.OO. ha significado pérdidas irrecuperables. El caso más extremo es el de Montreal en 1976, que después de 30 años terminó de pagar su deuda. Incluso, al estadio Olímpico, casi en desuso, lo llaman ‘la gran deuda` de la ciudad.

Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 son otro ejemplo. En esa ocasión falló la organización, hubo corrupción y se gastaron U$16.000 millones. A esto se suma que las instalaciones deportivas están hoy prácticamente en ruinas y se culpa a los Juegos de terminar de hundir la economía del país.

Lo cierto es que económicamente los Juegos Olímpicos son muy pocas veces rentables, pero si se miden como imagen país, su rentabilidad efectiva puede ser superior ya que durante la celebración se tienen en cuenta el impacto macroeconómico ­–patrocinios y publicidad–, el gasto social y la llegada a millones de televidentes a nivel mundial, sumado hoy al impacto y penetración de las redes sociales. También es importante valorar la utilidad de las infraestructuras construidas y el empleo generado desde que se anuncia la sede hasta que se celebran los Juegos.

Analizando estas estadísticas, y de cara al futuro, entre el 20 de octubre y el 5 de noviembre del 2023 se realizarán en Chile los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023. El presupuesto total de inversión estimado es de U$507 millones, de los cuales U$170 millones están destinados a la construcción, adaptación y mejoramiento de los recintos deportivos. Esta inversión le dejará al país un importante legado de infraestructura social y deportiva de primer nivel, que incluye tres parques deportivos públicos y 100 hectáreas de áreas verdes destinadas al deporte.

Por otra parte, será un impulso de recuperación importante para el sector turismo tan duramente afectado por la pandemia, y que ya se prepara para recibir a las delegaciones deportivas que participarán y a los turistas extranjeros que visitarán nuestro país.

Faltando 808 días para el inicio de estos Juegos, esperemos que la pandemia del Covid-19 ya esté controlada. “Nos faltan dos años, pero ya estamos considerando las medidas sanitarias en el plan de los Juegos. Sabemos lo que no tenemos que hacer. Hemos aprendido de la historia para que los recintos estén operativos en el día a día”, señaló a radio Concierto Felipe de Pablo, director ejecutivo de los juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023.

Finalmente, este evento que se realizará en Santiago es una tremenda oportunidad para volver a conquistar turistas internacionales, reposicionar la imagen país y comunicar los cambios que ya habremos tenido en el plano político, quizás será la presentación del “nuevo Chile”.

 

Hernán Passalacqua, director ejecutivo de Fitzroy

 

Fuentes: LaSexta Clave, Panamsports.org, bbc.com, marca.com y cnn.com

 

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