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Luego de tres años de retraso y con la presencia de Horst Paulmann, el hotel del Costanera Center empieza a recibir huéspedes

05 Ene 2020

Luego de tres años de retraso y con la presencia de Horst Paulmann, el hotel del Costanera Center empieza a recibir huéspedes

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Llamado AC Hotel Santiago Costanera Center, el establecimiento debutó este jueves con un soft opening. El gerente general del complejo, John Shackley, se muestra optimista, pese al contexto de disgusto social. Con la experiencia de operar complejos en Pakistán, Indonesia y el Medio Oriente, el británico destaca ubicarse ‘en el complejo más alto de Sudamérica’.

Fue un momento que debió postergarse repetidamente desde 2017. Sin prensa y con pocos invitados, pero con la presencia del propio Horst Paulmann y su hijo Peter, tuvo lugar este jueves al mediodía el denominado soft opening del hotel AC Hotel Santiago Costanera Center, una marca de la cadena Marriott, la tercera mayor del mundo y dueña, entre otros, de los W y Sheraton.

Tras reiterados retrasos, primero por la recepción municipal del complejo y luego por el estallido social, el hotel está 100% disponible y empezó a recibir pasajeros desde ese día, aunque queda pendiente la gran ceremonia de inauguración, proyectada para la primera semana de marzo.

El anfitrión de la apertura con los Paulmann fue John Shackley, el británico a cargo de la operación del AC del Costanera Center. Tiene 24 años de experiencia en hotelería, 15 de ellos en Chile.

Desde el comedor ubicado en el piso 17 de la torre 4 del complejo, Shackley explica que la marca AC trata de entregar una experiencia ‘cuatro estrellas plus’, en un segmento por debajo de los hoteles de lujo. Construyeron espacios de calidad, pero sobrios, con tecnología y sin ornamentos.

Una inversión que —comentan fuentes de la industria— fue parte de los US$ 1.000 millones que Cencosud destinó al conjunto Costanera Center, ya que por contrato, Marriott solo se dedica a la operación del recinto. Los costos de la construcción y decoración del hotel corrieron por cuenta de la chilena, explican las fuentes, siguiendo las especificaciones entregadas por la hotelera.

Shackley desmiente rumores de que el hotel habría pasado los tres años de espera con las piezas listas para abrir, indicando que hubo espacios desocupados mucho tiempo y que lo que llegó a ser instalado, se desarmaba y volvía a guardar.

Todo apunta a que el principal cliente objetivo son las personas de negocios, aunque Shackley evita limitar la descripción de su público, señalando que tienen precios ‘asequibles’ y una ubicación atractiva, pudiendo atraer a todo tipo de clientes ‘exigentes’. Por eso, también estima que no debieran verse particularmente afectados por la desaceleración económica. El ejecutivo espera que sus mejores meses sean marzo y abril —el ejecutivo destaca la demanda por la feria aérea Fidae— y octubre y noviembre.

Optimista frente al mercado hotelero y la contingencia

Este complejo iba a ser el primer AC de Sudamérica, pero el de Lima y dos en Colombia abrieron antes. Sí es el más grande de América del Sur y el Caribe, con 249 habitaciones y siete salones de reuniones. En su primer día de funcionamiento, el hotel santiaguino contó con solo 10 pasajeros.

Teniendo en cuenta el contexto chileno de incertidumbre, el británico asevera que tras un primer período de instalación, estaría ‘feliz’ con un nivel de ocupación sobre el 50%, ‘ojalá el 60%’ de su capacidad, aunque enfatiza que su objetivo es la rentabilidad, no cierto nivel de ocupación.

Pese a lo desesperanzador que pueda parecer el actual escenario en Chile, la contingencia del estallido social no amedrenta a Marriott, asegura el administrador del hotel. Ni siquiera por ubicarse en un símbolo de la economía de mercado en nuestro país que ha sido foco de protestas. La cadena —recuerda Shackley— ‘tiene experiencia en varios países, en Pakistán, en Indonesia, en el Medio Oriente’. Por el contrario, destaca ubicarse ‘en el complejo más alto de Sudamérica’.

Explica que para la cadena tampoco los retrasos son raros —y el del AC santiaguino ‘no nos afecta’—, recordando la instalación del Hotel JW Marriott del Cusco, situado en un antiguo convento y cuya remodelación debió retrasarse para salvar restos arqueológicos. Fue anunciado para fines de 2010 e inaugurado dos años más tarde.

En suma, la mirada que presenta el ejecutivo es a largo plazo, y optimista, sobre la base del crecimiento que ha mostrado Chile durante las últimas décadas. Shackley destaca al país como uno con muchas fortalezas y oportunidades para el mercado hotelero.

Tampoco teme a la proliferación de nuevos hoteles en el sector, incluyendo a Ugo y Nodo, este último un proyecto del propio Manfred Paulmann —hijo del controlador de Cencosud—, ubicado en la calle Suecia. Para Shackley, este fenómeno solo nuestra que el AC está en una excelente ubicación, que se eleva como un distrito hotelero.

Asimismo, Shackley confirma que Marriott se encuentra evaluando alternativas de nuevos hoteles en Chile, aunque no se han definido las marcas que se usarían.

 

Fuente: El Mercurio

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