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Se espera que el golpe que propinó el covid-19 a los viajes de negocios dure años

Los empleos y economías locales reciben el impacto de la baja en los viajes y conferencias corporativas.

La pandemia de coronavirus dio un golpe persistente, y quizás permanente, al viaje de negocios y es probable que esto pese sobre el crecimiento económico y el empleo en algunas comunidades por años.

Más allá del desastre para las aerolíneas, hoteles, agentes de viajes y compañías de arriendo de autos, la caída en el viaje de negocios está repercutiendo a través de ecosistemas completos de comercio relacionado, lo que incluye las tiendas de aeropuertos, los bares y restaurantes del centro de la ciudad, las compañías de construcción que levantan escenarios de convenciones, los animadores, los taxistas y las fábricas de piezas de aviones.

Los viajeros de negocios nacionales e internacionales en EE.UU. gastaron directamente US$ 334.200 millones en 2019, y apoyaron 2,5 millones de empleos, de acuerdo a la U.S. Travel Association. Pero cuando se considera el efecto dominó, se estima que la producción económica y los empleos que cuentan con el apoyo del viaje de negocios eran aproximadamente el doble de esas cifras antes de la pandemia.

“Cuando tiene lugar una gran convención o evento, toda la ciudad está involucrada”, señaló Tori Emerson Barnes, jefa de asuntos públicos y política de la asociación. “La florista que proporciona las flores, las lavanderías que preparan la ropa blanca, la cafetería que atiende a los viajeros. Áreas enteras del centro de la ciudad se han revitalizado debido al negocio de las reuniones y los eventos, y todos ellos han tenido problemas realmente este último año”.

Cuando se impusieron las restricciones globales para controlar la propagación del covid-19 el segundo trimestre del año pasado, las empresas y los viajeros de negocios se vieron forzados a ajustarse; realizaron videollamadas de ventas y asistieron a reuniones de consejo a través de videoconferencia más bien que visitas in situ, y se adaptaron a capacitaciones virtuales y creación de redes en lugar de seminarios en centros de conferencia.

Los ejecutivos aprendieron que el trabajo a distancia, hasta cierto punto, era más posible que lo que habían considerado anteriormente, lo que podría disminuir la necesidad de algunos tipos de viajes de negocios en el futuro, incluso después que las vacunas vencieran al coronavirus. Y algunas compañías afligidas por los efectos económicos de la pandemia pueden estar reduciendo radicalmente los presupuestos de viajes para compensar por los años de ingresos más bajos.

Ed Bastian, jefe ejecutivo de Delta Air Lines Inc., señaló esta última semana en una videollamada con inversionistas que estudios recientes del cliente de la aerolínea prevén que alrededor del 70% del viaje corporativo previo a la pandemia se recuperará para 2023, lo que incluye los viajes internacionales.

En el corto plazo, el negocio de los viajes todavía enfrenta ajustes dolorosos. “Quizás para fines de 2021, nuestra estimación es que el negocio nacional podría estar en el rango de 50% a 60% menos” en relación al nivel previo a la pandemia, indicó Gary Kelly, jefe ejecutivo de Southwest Airlines Co., en una conferencia de la industria el mes pasado.

Las pérdidas de empleos ya han sido severas. Se han perdido alrededor de un millón de empleos relacionados con viajes desde febrero, según el Departamento del Trabajo, lo que incluye más de 600 mil puestos hoteleros y 120 mil empleados de aerolíneas y personal relacionado. Igualmente hubo un recorte de miles de puestos en áreas que abarcan desde restaurantes hasta manufactura aeroespacial pasando por operaciones de centros de convenciones.

Frank Culbertson, de 62 años, fue despedido en marzo de su empleo como administrador de eventos en el Oregon Convention Center en Portland. Contó que era una labor bien remunerada que disfrutaba, en la que levantaba escenarios, disponía las acomodaciones, limpiaba y guiaba a los visitantes en eventos como la carrera del Grand Prix de Portland, ferias de comercio y conciertos de música country.

Su último día de trabajo fue el 16 de marzo, cuando la gobernadora de Oregon Kate Brown, demócrata, prohibió las reuniones de más de 25 personas. “Una mayoría supuso que serían dos meses, máximo”, manifestó Culbertson. No se espera que se programen eventos en el centro hasta el último trimestre, y Culbertson dijo que su sindicato le advirtió que no esperara un regreso a la lista normal de eventos sino hasta 2023 o 2024.

“El negocio de la convención internacional simplemente se evaporó”, comentó.

Para poder arreglárselas, Culbertson postuló a un empleo en la atención de salud pública y asistencia alimentaria que ofrecía el estado. No ha podido encontrar empleo, fuera de algunos turnos para limpiar el centro de convenciones cuando sirvió como un refugio para las víctimas de los incendios el año pasado. Eso ha reducido su capacidad para gastar en las tiendas locales que solía frecuentar.

“Manejo mi dinero en la forma más cuidadosa posible porque no sé cuándo voy a encontrar trabajo”, agregó.

Las cancelaciones de reuniones y eventos provocaron el despido o el recorte de horas del 70% de los trabajadores del centro de convenciones, de acuerdo a la administración.

“La pandemia global produjo un cierre inmediato de los recintos de gran envergadura lo que provocó impactos económicos a una escala que jamás habíamos visto en la vida”, expresó Craig Stroud, director ejecutivo del Oregon Convention Center. “Cuando se reanuden las convenciones y reuniones, se volverán a generar los enormes beneficios económicos para nuestra región”.

Los ejecutivos de la industria turística y líderes corporativos siguen estando divididos con respecto a cuándo —si es que alguna vez— volverán los niveles previos a la pandemia del viaje de negocios. Algunos proyectan una baja permanente, mientras que otros son más optimistas.

“Habrá tipos diferentes de viajeros, distintos motivos para que las personas viajen, pero yo creo que el viaje de negocios tiene una oportunidad muy, muy sólida de regresar durante los próximos dos años”, aseguró Bastian, de Delta.

Las grandes aerolíneas estadounidenses por lo general generaban la mitad de sus ganancias de los precios más altos que pagaban los viajeros de negocios, quienes respondían por menos de una quinta parte de sus asientos antes de la pandemia.

Joseph Palma, de 41 años, contó que fue despedido en marzo de un empleo como representante de servicio al cliente en una unidad de Eulen SA de España, la que trabaja para American Airlines Group Inc. en el Aeropuerto Internacional de Miami. Después que terminó el subsidio de desempleo federal de US$ 600 a fines de julio, dejó su departamento y se mudó a una pieza pequeña. Para ahorrar dinero, limita los viajes al supermercado y compra productos y alimentos con daño cerca de la fecha de vencimiento puesto que son más baratos.

Ha postulado a empleos en el comercio minorista, los que probablemente paguen menos que los US$ 17 la hora que ganaba en el aeropuerto, pero no lo han llamado. Contó que su sensación de desesperación se compara con la que tenía cuando el huracán Andrew devastó la ciudad cuando era niño.

“Pensé que Andrew era el fin del mundo, y siento lo mismo de nuevo”, expresó. “No hay empleos para mí en Miami”.

El desafío de Palma será similar al de otros trabajadores de la industria turística. Aunque los empleos en aeropuertos y hoteles tienden a pagar salarios bajo el promedio, a menudo son mejores que en el comercio minorista y restaurantes.

Palma estuvo entre los 600 empleados de Eulen que fueron despedidos en Miami el segundo trimestre del año pasado. Desde entonces, han sido recontratados 191, informó un vocero de la compañía. Los empleados fueron despedidos debido a cancelaciones de contrato o suspensiones de las aerolíneas, agregó. A medida que mejoraba el tráfico de pasajeros de la aerolínea, la compañía empezó a recontratar trabajadores según las necesidades, aunque el aumento en las reservas de diciembre no se ha extendido hasta el nuevo año.

“Las personas que trabajaban para la industria de las aerolíneas e importantes cadenas hoteleras tenían empleos razonablemente bien remunerados, y una buena seguridad laboral. Se podía hacer una carrera ahí”, señaló Steven Davis, economista de la Universidad de Chicago. “Esas personas que perdieron el trabajo podrían tener muchos problemas para volver a retomar ese camino”.

Los viajes aéreos internacionales son los que se han visto más afectados; tuvieron una baja de casi el 90% hasta noviembre en comparación con 2019, de acuerdo a la International Air Transport Association. Las prohibiciones de viajar, las cuarentenas y una desaceleración económica general han obligado a las compañías a ajustar las prácticas de ventas y de marketing para reducir o eliminar las reuniones en persona, especialmente en el extranjero.

“Nuestros equipos se han vuelto muy creativos en el modo en que continuamos con un muy buen trabajo de ventas con nuestros clientes”, señaló Rob Smith, jefe ejecutivo de Konecranes Oyj, fabricante de equipo pesado de elevación de carga para puertos y fábricas con sede en Finlandia. En vez de enviar un equipo de cuatro o cinco para que se reúna con un cliente, la compañía está enviando a un representante local mientras otros colegas se unen en forma remota. Smith agregó que esperaba que la disminución en los viajes de negocios fuera parte de la nueva normalidad.

Fuente: TWSJ- El Mercurio
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