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Carolina Morgado, de Tompkins Conservation: “Es el minuto de crear una ley de filantropía ambiental”

01 Ago 2018

Carolina Morgado, de Tompkins Conservation: “Es el minuto de crear una ley de filantropía ambiental”

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Morgado explica cuáles son los próximos pasos tras la donación de 407.000 hectáreas al Estado chileno el año pasado.
Además, la timonel de esta fundación cree que Chile debería generar un cambio cultural y legislativo para apoyar más la conservación.

APESAR de que falleció hace poco menos de tres años, es imposible no recordar al empresario Douglas Tompkins al hablar de su fundación. Pero Carolina Morgado, directora ejecutiva de Tompkins Conservation en Chile, aclara que esta entidad trasciende a su creador y hoy, está enfocada en la puesta en marcha de la Red de Parques de la Patagonia. Esto, luego de que el año pasado se produjera la donación de 407 mil hectáreas de terrenos, los que conformarán una red de 4,5 millones de hectáreas protegidas. “En un ambiente algo machista, mucha gente pensó que a la muerte del `caballero’, su esposa haría sus maletas y volvería a casa. Pero no fue así. Kristine (McDivitt), al igual que muchos de nosotros, llevamos más de 20 años trabajando en esto”, dice Morgado.

¿Cuál es el trabajo que viene ahora?—Asegurar el legado. Luego de la donación, firmamos un convenio de colaboración con Conaf, para la elaboración de los “términos de referencia” para la licitación de las áreas turísticas de los parques Pumalín y Patagonia.

¿Cuáles son los elementos clave de esos términos de referencia?
Que los concesionarios lo operen y manejen con estándares de conservación óptimos. Son contratos que incluyen varios temas, como la promoción que hará el concesionario del .negocio, el manejo, la reposición de infraestructura, etc. Esto es bastante estándar, pero creemos que, en este caso, hay diferencias.

¿Por ejemplo?
—Es esencial que el concesionario no sólo se preocupe, por ejemplo, del negocio hotelero, sino que se involucre “en la conservación del lugar donde ejerce su actividad económica. Por ejemplo, si al lado del hotel de Caleta Gonzalo hay un sendero, quizá ese mismo concesionario puede cuidar, lo y mantenerlo, aunque esté dentro del área de conservación a cargo de Conaf La gente no está tan preocupada del territorio, como de la infraestructura. Por eso es tan importante el convenio de cooperación que firmamos. Nos creemos una especie de guarda parques… (ríe).

¿Pero no habrá quizás mucha influencia por parte de la fundación en Conaf?—Nosotros sabemos el estado en que está Conaf y tenemos la certeza (que era una visión de Douglas), que la conservación de los parques nacionales son la forma más perdurable a largo plazo de proteger el territorio. Por eso, nunca nos íbamos a quedar con los parques para nosotros.

A pesar de todos los comentarios que hubo al respecto…—Exacto, a pesar de eso. Nosotros creemos en el fortalecimiento de las instituciones públicas. No vemos como una solución privatizar los parques. Pero este no es sólo el territorio, sino también el manejo de sus especies y ahí nosotros podemos ser de gran ayuda. Por eso, desde un principio lo presentamos como la Ruta de los Parques de la Patagonia, un territorio que está entre Puerto Montt y Cabo de Hornos, que comprende 17 parques nacionales y concentra el 90% del territorio de parques que tiene Chile. En este aspecto, nuestro país no sólo debería ser conocido por su productividad, sino también por una alta vocación hacia la conservación.

Pero se ha criticado que estos parques están orientados a un turismo más para extranjeros que para chilenos.—Tenemos muchas más visitas de chilenos que de extranjeros. Estamos en la Carretera Austral.

¿Cómo lograr entonces que sea un destino más recurrente para las familias chilenas?—Este territorio es un tesoro. Y eso lo puedes entender estando en Santiago o en Londres. Justamente, ya preparamos una campaña comunicacional muy fuerte, que consiste en el posicionamiento de la Ruta de los Parques. Será lanzada en un mes y medio.

¿Cuál es el foco?—Básicamente involucrar a la sociedad civil -y especialmente a los jóvenes- para que se apropie y se reencante con sus parques. En esa línea acabamos de lanzar la Corporación Amigos de los Parques de la Patagonia. Tenemos que ayudar a cambiar nuestra cultura al respecto, pero para eso también tienen que pasar cosas prácticas como, por ejemplo, que exista una ley que permita que la gente y empresarios donen para la protección de parques nacionales.

¿Cómo ustedes piensan influir para que se logre esa legislación u otras similares para mejorar la protección?—Hace poco salió un libro que habla sobre la historia de la filantropía en Chile. En él te das cuenta que desde la época de la Colonia somos un país que, bajo una inspiración católica, necesita involucrarse en la filantropía social. Es algo culturalmente muy arraigado y nuestra sociedad se siente bien con eso. Sin embargo, no está arraigada la protección del medioambiente y no existe ningún beneficio tributario en Chile para apoyara muchas organizaciones que lo protegen. Mientras eso no cambie, será muy difícil que los chilenos nos involucremos completamente en proteger nuestro territorio.

Pero de a poco van apareciendo algunos elementos, como los fondos de inversión verde, los bonos verdes y el Derecho Real de Conservación ¿o no es suficiente?—Ha habido cambios, pero eso no te ayuda aún a crear una cultura de filantropía ambiental. Todo el movimiento medioambiental chileno, desde que existe, ha sido prácticamente financiado por el extranjero, simplemente porque no se puede en Chile. Una empresa puede pasar plata para hacer un libro sobre el huemul, pero no para salvarlo.

O sea, se puede, pero sin beneficios tributarios.—Claro. Pero las empresas tendrían que pagar un 30% por gastos rechazados, porque están donando plata.

¿Entonces…?—Por eso sentimos que es el minuto de crear una ley de filantropía ambiental. Y ese mismo nombre significará un verdadero cambio cultural. Para la gente y las empresas significaría involucrarse con el medioambiente en su país. Y creo que este gobierno, de todas maneras va a trabajar en eso.

¿Y cómo ve al Congreso y a los políticos en general al respecto?
—Nosotros no trabajamos el lobby político. Muchos parlamentarios nos han apoyado, gente que tiene una buena comprensión. Pero somos apolíticos y transversales. Hemos trabajado con cinco administraciones en Chile y con todas nos hemos llevado regio…

¿Sí…?—Bueno, con una fue más difícil que las otras…

Pero hubo un tiempo en que lo que hacía Douglas Tompkins recibió muchas críticas de varios sectores —Sí, sobre todo bajo la administración de Eduardo Frei. Pero, personalmente, nunca he tenido una queja con respecto a este proceso. El que Douglas haya sido una persona controvertida, lo trasformó en un líder de opinión. Pero las críticas nunca fueron un problema. Siempre lo vimos como parte de un proceso de crecimiento de la sociedad con respecto al tema de la conservación.

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